
Me llamo Joel Salvador Tecolote. Ya voy para 39 escaños pero todavía me despierto con la verga bien parada todas las mañanas. Bueno, no todas, pero la mayoría. Reconozco que soy vulgar y mal hablado pero así me siento cómodo, y tengo un deseo sexual alebrestado con cualquier vieja chuca que me encuentre o con cualquier hembra limpia recién bañada que conozca, es decir, a todas me las cuenteo. Como así les gusta aquí, de voladas me levanto una que otra de vez en cuando. Me rasco los güevos en público y sobre todo cuando me siento incómodo con las preguntas técnicas de mi jefe en el trabajo. Escupir en la calle para mí es rasgo de orgullo macho y como en mí eso es natural, escupo en el bus, en la sala de espera del seguro o en el chupadero cuando termino todo desgarrado en una mesa bien a verga con mis güeyes cada día de pago. Normalmente termino sin dinero también, porque ya a verga lo pierdo, invito a todo mundo y yo pago, o sencillamente lo dejo en propina para plantearle a la Jennifer, la mesera bicha nueva esa que está bien buena y que yo sé que un día me la voy a dar. Menos mal que Toño Chiches y Chepe Toño, mis primos, se fueron para el norte y ya comenzaron a mandar dos que triquis. Si no, como está el tiempo en este puto país, quién sabe como putas estaría haciéndole con los biyís. El culero de Walter, mi mejor amigo, también se fue para el norte pero solo es pajas que vamos a hacer negocio, que tené paciencia, que te voy a mandar unas motos para que las vendás, que si no te mando a traer y ni mierda.
Hoy, el último invento es que me pidió que le escribiera una carta y que le cuente con detalle cómo la vamos pasando porque dice que va a hacer una gran buya en la internet para apoyarnos a los que todavía estamos aquí. Me dijo que para que fuese más rápido se lo mandara por ímel y que si no sabía utilizar compiuris que le pidiera a mi jefe que me hiciera el favor de enviárselo. Como no, le dije yo, vos crees que soy pendejo y luego me echan a la mierda. Es que como el hijuepueta ya se cree gringo, cree que las mierdas aquí son igual que en el norte. La verdad, yo creo que el hijueputa ya se hizo gay pero la mera neta es que no pierdo las esperanzas que un día nos puede echar la mano porque en realidad el cabrón, como es medio metido, se ha conectado con un vergo de gabachos con billete y se lo sueltan de a galán. Yo le digo que tenga cuidado y que se cuide la canoa porque si llega a aparecer con mates raros, aquí verga le podemos dar.
Así las cosas les quiero comentar sobre lo apasionante del futbol. Pota, nombre, si es que el gobierno debería de abolir todo deporte y dejar solo el futbol obligatorio en las escuelas desde chiquitos. Así iríamos fomentando las promesas que tan desapercibidas pasan en este país. Talvés cuando llegue el Frente al poder realizan estos cambios de trascendencia. La verdad de las cosas es que siempre jugamos bien y no me vayan a decir que no. Si todos los bichos se ve que sudan la camiseta. La cagada siempre es que no le ponen a la selecta un entrenador que tenga güevos y sino es eso son los árbitros que siempre la llevan contra nosotros. El último partido poquito faltó para que solo nos dejaran 2 a 1 y hubiéramos quedado en quinto lugar. Todos los lunes estoy leyendo Más y ya casi tengo todas las entrevistas con los jugadores del Barza. Paloma como entrenan esos chavos. Nosotros vamos a comenzar a adoptar las jugadas en el equipo de la empresa y ya van a ver que vamos a quedar campeones. La Silvia, la recepcionista de la empresa, se va a ir de culo cuando me vea con el trofeo y ya la veo venir toda arrepentida que se quiere tomar una foto conmigo después de que todo este tiempo ni pedos me ha tirado. Como don Félix, el gerente de la zona franca, también se la anda cuentiando, la pendeja ya se la creyó y piensa que le va a componer la vida. Preñada la va a dejar por pendeja. En cambio yo amor sincero le ofrezco. Yo sé que un día me la voy a dar, aunque de la cara está algo fella, pero tiene un culote, mmm, y los sábados se pone de un su yins de esos de moda, tres tallas menos de la que le toca y se le salta toda la barriga en tres llantas como que fuera charamusca mal congelada. Me excita. Cada sábado yo le digo mirándola lo más profundo que puedo a los ojos, Un día va a ser mía, mamasita riiica... y me aprieto los güevos y la verga en frente de ella.
Pues como ya habrán adivinado, llevo el nombre de mi país, soy salvadoreño de corazón y yo mando en la casa...por lo menos cuando no está la mujer. El otro día en Honduras me di verga con cuatro catrachos que va de joderme en el estadio con lo de guanaco. La verdad que yo no sabía qué quería decir guanaco y hasta entonces hasta me sentía orgulloso de que me dijeran guanaco. Va de hacerme mates tipo pasmado y va de decirme guanaco hasta que me sacaron de quicio. Pues resulta que a los cuatro cerotes dejé reventados, aunque me jodí la pata y ando trastaviyando de una patada voladora que le clavé a uno de ellos. Puta, de suerte que no me mataron porque resultó que eran cuilios vestidos de civil en su día libre. Estaban chupando y menos mal que no andaban armados, pero uno de ellos le dijo al otro que la fuera a traer, que la había dejado en la mochila en el bus. Jein, salú dije yo y patitas para que las quiero, me las pelé como pude.
Me voy a sincerar, va. Como esto que escribo es nada más un ejercicio que me he inventado para lo que el culero de Walter me está pidiendo, porque en mi puta vida he escrito algo pero ni la órden de las pupusas cuando vamos los domingos a socolearnos a la pupusería de Antiguo con la famili, y como ya estoy entendiendo qué es lo que significa cuando oigo a los licenciados de la empresa decir en las reuniones que el papel aguanta con todo cuando están redactando lo que le van a ofrecer a los clientes, les voy a contar la verdad completita con lo de los catrachos. En realidad mi apellido original era Guanaco y yo siempre lo llevaba bien en alto, bien culón. Es más, me sentía como chumpe de Entre Pinos cada vez que veía la sección del Diario de Hoy, Guanaquitos, u otra sección por ahí que se llama Guanaquiando, cuando mi jefe me contaba que hay un sitio en la internet que se llama Guanacos Onlain, cuando veía pasar esos panelitos que reparten güevos de la Empresa de Granjas Guanacas, EGG, por sus siglas en inglés. Quizás es de algún primo mío, decía yo. En fin, me sentía paloma saber que mi apellido era justamente como le dicen a nosotros los salvatruchos.
Pero resulta que ese día en Honduras con los catrachos, llevaba puesta una camisa del Barza que había mandado a serigrafiar con mi apellido Guanaco en la espalda y el número 10, el Número de la Trinidad Divina a la que le rezo todas mis peticiones difíciles e imposibles, el Mágico, Maradona y Ronaldiño. Cada vez que se va la luz también le enciendo una candela a San Simón Arcángel de los Amores Malhabidos y los Porteros Bizcos sin Tarugos Bracos Piloflex, mi santo patrón y protector de las malas jugadas quebradoras, los fáboles flagrantes, y las putas enfermas o encantadoras, para que en cada partido no me vayan a lisiar, que siempre meta un gol y que no me pasen una enfermedad veneria las viejas chucas esas de la Rusvelt o los culeros disfrazados esos travestís de mierda con los que más de alguna vez me he ido chuco cuando bien a verga después de cada partido me levanto alguna o sin querer queriendo alguno, y para que cada vez que viene el cerote de Walter y nos lleva de visita a los puteríos jai clas de la Escalón no vaya a caer en las garras de alguna pécora de esas de otro país que lo embrujan y lo duermen a uno. Nombre, si el otro día ya le estaba ofreciendo matrimonio y un apartamento a una bicha chocha que está que es un primor de uno de esos antros.
La verdad que algunas de esas bichas tienen plante de asistentes ejecutivas, como las licenciadas de la empresa cuando llegan los martes todas escotadas y desconchadas sin bañarse, con faldas de conquista porque el marido no las ha atendido bien y les ha dejado el orgasmo a medio palo, y se quieren trabar hasta el mismísimo jefe que tanto odian. Yo porque soy humilde y me hago el maje, no porque de voladas me los tiran también, sobre todo cuando me ven sin camisa y se dan cuenta que tengo pelo en pecho; van a platicar conmigo con la excusa de preguntarme que tal va la producción. Hmm, no se imaginan que bien las atendería, yo las haría mauyar como que son gatas de tejado de casa de pueblo. Un día que me agarren algo caliente, yo le voy a poner a una de estas viejas. A la Licda. Yoan, la nueva asistente del jefe, que está soltera y que ya la anda dejando el tren, a ella me la voy a dar primero para quitarle los brillos, ya van a ver. Solo es ojitos y sonrisitas conmigo, y se me queda viendo como que quiere que le componga el carro de una vez por todas.
Pues bien, al llegar a mi terruño natal, después del desvergue con los catrachos, no pude contener la curiosidad de averiguar que putas significaba Guanaco, así que agarré mi diccionario Océano de la Lengua Española y de Nombres Propios, porque recientemente me engüevé por primera vez con un equipo didáctico que me vendieron de cachada, para que los bichos hicieran las tareas pero los malagradecidos ni lo han tocado porque prefieren pasar jugando todo el día con el vecino en la casa de a la par una mierda que se llama Exboy o algo así que un su tío de bolas les mandó del norte. Por cierto, hasta entonces me dí cuenta que los libros tienen un sello que dice “Obsequio EDIBA, NO NEGOCIABLE”. Creo que por eso la persona que me los vendió, que era el gerente de la distribuidora Océano, me lo dio con un 35 por ciento de descuento y me dijo que no me podía entregar el sidí con que vienen acompañados porque se le había perdido pero que le consiguiera uno para quemármelo. Yo le dije que para que putas, si ni compiuri tengo, que así lo dejáramos, pero voy a ver si le reclamo al chamaco porque yo creo que me vendió libros usados. En que estaba? Ah, pues si, agarré el diccionario con la esperanza de encontrar la definición de guanaco. Cuál va siendo mi sorpresa cuando voy viendo que la palabra existe, y dice lo siguiente:
GUANACO, CA: Mamífero parecido a la llama que habita en los Andes Meridionales. Su carne y su piel son bien estimadas.
A la puta, dije yo. O sea que quizás cuando cayeron los españoles por estas tierras como no hayaron ni mierda que comer, igual que hoy en día, en el desespere les agarró tipo caníbales en brama, se hartaron a algún indio mal ubicado y después de forrárselo han de haber dicho: ‘Vamoz hombre, que este hijueputa zabe a Guanaco, de esos que comimos más al zur. Lástima grande que estos mucho hieden, no porque quizás nos los llevábamos para la madre patria como plato exótico de exportazión. Mejor solo cambiémosles espejos por las minaz de oro que tienen, pero de zierto os digo que estos son de la especie del puto Guanaco.’ Y a güevo, Guanacos nos quedó, y lo más probable es que con mi suerte algún mi antepasado se hartaron, por lo de mi apellido, que no era muy común.
Tengo otra teoría. Las bichas de estas tierras tienen un su atractivo particular que incita al sexo así tipo jugoso y no me están preguntando pero yo les doy unas grandes mamadas cada vez que me revuelco con una. Es que son bien ricas, om, pero no voy a entrar en detalles porque sino me voy a alebrestar y voy a terminar cueviando a una empleada de la panadería de enfrente que solo es ganas y que yo sé que un día me la voy a dar. Siempre dicen que, uy eso no, que no les gusta, que no se que, pero paja, siempre se terminan dejando y se retuerzen como que son curil en concha fresca de boquita cuando la adobás con limón. Entonces, digo yo, de ahí quizás sale lo de mamones con carne y piel buena que dice el diccionario. O quizás alguna Peruana chichuda en viaje de trabajo nos probó y le ha de haber gustado como se lo hicimos aquí y nos trabó Guanacos. En realidad deben haber más teorías, porque nuestra mejor exportación que exportamos dicen que es la mano de obra, o sea, carne y piel viva. Le voy a preguntar a mi jefe a ver si él ve alguna relación.
Pero en el diccionario había otra definición y decía así:
fig. Amér. Centr. y Merid.: Tonto, simple.
No jodan. Con razón los catrachos va de hacerme mierda. Puta, mi nombre era Joel Salvador Tonto. Y mi apellido en la camisa del Barza, Tonto. Y que hay del Diario de Hoy, Tontitos; y la sección Tontiando; y los Tontos Onlain; y la Empresa de Granjas Tontas, EGT, por sus siglas en inglés. Ni mierda, dije yo, no más. Mi orgullo tiene un límite, pues. Los salvadoreños tenemos varios defectos pero no somos pendejos, dije yo. Y por tanto tampoco guanacos. Va, hasta pedí cita con un sicóloco del seguro para que me sacara cualquier espíritu mental encerrado que me estuviera haciendo mierda. Para más joder el doctor Singuenza me explicó que nosotros llevamos dentro internamente un hijueputa que se llama Suconsiente y que el muy cerote se cree todo lo que le dicen si se lo repetís más de dos veces. Me dijo que por eso los guanacos somos dejados porque toda la vida nos han dicho guanacos, y al final viene Suconsiente y se la termina creyendo. Qué pendejo es este hijueputa dije yo. Yo le rogué al doctor que me sacara al hijueputa o que si había forma de matarlo pero me dijo que no se podía porque los que lo habían intentado terminaban afeminados y que si a menos que yo quisiera o tuviera planes de rondar las calles como homosexual, no me lo recomendaba. Me dijo también que yo ya me había despertado, que ya veía la realidad tal cual era, y que eso de ver la verdad, me daría libertad, como a Monseñor Romero y los Jesuitas de la UCA, y entonces ya no me afectaría. Me recomendó que escribiera una carta a la Prensa Gráfica contándoles con detalle cómo había sido revelada en mí la pura verdad y de esa manera la publicarían para que muchas otras personas se vieran beneficiadas con el conocimiento de mis experiencias y así colaborar con el desarrollo del país y la nación entera.
Vaya mierda, dije yo, ahora resulta que he vivido toda mi vida con un cerote que ni conocía, y el muy cerote se cree todo lo que le repiten, y para colmo lo tengo que seguir manteniendo. Qué pendejo más hijueputa! Cada vez que me acuerdo me dá cólera. Puta, y eso no es ni mierda, porque como dice en la iglesia el cura Melgorro, cuando los males llegan, llegan en vaca. De ahí me dice el doctor Singuenza que por mi edad me tenía que revisar en La Unión, en La Nuez. Puta, le dije yo, y para que vamos a ir hasta allá, no joda, con lo cara que está la gasolina! Y ese pueblo Nuez, no lo conozco de todas formas, le dije. No, me contestó riéndose, le tengo que revisar ahí en la unión de los güevos con el culo, o dicho de otra forma, la nuez, nuez el culo ni es los güevos. Mierda!, dije yo, ahora este viejo me va a trastiar en donde solo la Miriam ha sido propietaria. Bueno, no me quiero ni acordar, esa es pasada de otro cuento. Lo único que les voy a comentar es que al viejo cerote Singuenza le perdí el respeto profesional que le tenía. Puta, resulta que cuando me tenía de canto para revisarme, zá!, de repente me metió el dedo!. Doctor!, le grité yo, métame las chibolas! Ya están adentro!, me dijo. No!, las de los ojos!, le urgí yo. Y como pude lo voltié a ver con mis ojos todos bizcos y el muy hijueputa tenía los ojos cerrados y una mano metida en la bolsa del pantalón. Mire doctor!, le dije, tenga cuidado por la gran puta, si trabaja con los ojos cerrados y con una mano en la bolsa me va a hacer mierda y de paso ya hasta me metió el dedo! Y se asustó y abrió los ojos de inmediato y me sacó de un solo tirón lo que yo creía que era el dedo y qué putas, era un artefacto cabezón de hule negro. No, me dijo todo acelerado, es parte del procedimiento y ya pasó, no se preocupe que todo está bien.
Cuando le conté a la Miriam, se pegó una enputada, en parte porque ella me había dicho que la tal unión era mi zona V y que ella me la aprieta cuando lo hacemos de torito para que le pulse bien rico su zona G. Nunca he entendido de que putas habla, mucha paja le dan en la universidad y en esa revista Vanidades que lee. Yo la dejo que las compre porque siempre salen fotos de bichas en brama, soñando en calzones de las pisadas que les van a pegar si siguen las instrucciones y los últimos descubrimientos sexuales ahí detallados. A mi me gustan las fotos y a veces hasta me la termino pajiando. Pero la verdad que siempre le he seguido la corriente a la Miriam porque pegamos unas cogidas que terminamos como que somos leones desnutridos del zoológico descansando en rama de árbol seco, yo encima de ella. Más que todo se enputó porque me dijo que Singuenza es sicóloco, no uróloco, y que no tenía que porqué andarme revisando la nuez. Me dijo que creía que había habído mala praxis. Y por último me dijo que escribierá una carta al nuevo Juzgado de Ética y Moral Gubernamental, para poner la denuncia porque a ella le huelía mal el procedimiento de Singuenza.
Coman mucha mierda todos, dije yo. Lo que le ha de hueler mal ha de ser la verga esa negra de hule que me enchutó el muy maldito. Ahora resulta que ya debo tres cartas, tipo la canción Tres Regalos, o aquella de Mecano con la que me enamoré de la Emilia en los ochentas, Tres Cruces. Yo sé que un día me voy a volver a encontrar a la Emilita y finalmente me la voy a dar. Con lo de estar escribiendo carta tras carta, para eso mejor me hago reportero por escrito de Más y escribo sobre mi pasión, el futbol. Eso me hace cranear un vergo intelectualmente hablando, porque dadas todas mis últimas revelaciones ahora soy un cabrón que lo pone coco a las cosas, y me imagino qué vergona sería la vida si solo hubiera futbol, música, guaro, y mujeres. Si no hubiera sido porque la Eva se cagó en Adán y Adán se cagó en la olla de leche. Ni modo. Y hoy todos valimos verga volando verga para irla pasando. Tranquilos estaríamos allá en el paraíso, cogiendo, chupando, jugando futbol y oyendo musicón.
Bueno, como les estaba diciendo más arriba, con todo el pedo del significado del guanaco, me volví insano, así que decidí cambiarme el apellido. Y esto fue un gran desvergue que para que les cuento todo el rollo. No terminaría nunca de escribir porque para más joder ahora la Miriam dice que parezco jugado sentado todo el fin de semana y todas las noches en la mesa, papel y lápiz en mano escribiendo pendejadas. Y qué no fué eso lo que todos me pidieron pués?! Chinga y chinga que le ayude con el oficio y con las tareas a los bichos, que soy un vago, que busque que putas hacer, que deje de perder el tiempo. La verdad de las cosas es que las mujeres no lo comprenden a uno. Si no es una mierda es otra como dice el cura Melgorro. Lo que si les voy a contar es que eso de cambiarse el apellido es un gran güevo. A uno lo obligan a que le hagan un juicio de identidad. Menos mal que no incluye revisión en La Unión o La Nuez pero lo bolsean a uno y le revisan hasta el escapulario que me quedó de mi abuela que asesinaron los miliches; al principio decían que fue la guerrilla y luego que eran secuestradores o pinches ladrones pero mentira, fueron miliches enviados por el alto mando de la Tercera Brigada disfrazados de tacuaches, allá en oriente al principio de los ochentas, aprovechándose de las circumstancias bélicas que hipócritamente ya se estaban hipocrizando. 82 años tenía la viejita y aún así le dieron caño los malditos. Yo medio me acuerdo de ella y la verdad que los que la conocieron bien dicen que era una gran mujer, trabajadora e influyente, y que en realidad movía billete en un par de manzanas de tierra que trabajaba honradamente allá en oriente, un par de tuncos que tenía y una que otra vaca lechera.
De plano que en esto del juicio de identidad para cambiarme el apellido sí que me dí cuenta que la mara tiene razón de habernos trabado guanacos; por la gran puta, hasta a los catrachos que dejé reventados en el estadio de Tegu les dí la razón. Nombre, es que me encuentro un vato en el juzgado que andaba en las mismas vueltas de cambiarse el nombre, pero ese hijueputa sí que resultó con una pata más larga. Como soy algo metido, entablé conversación con el cabrón y entonces le pregunté que qué putas andaba haciendo. Entonces me dijo todo agüevado que cambiándose el nombre porque le daba pena cómo le habían puesto los tatas. Ah?! No jodás, le dije yo, no te agüevés om, si yo ando en la mismas vueltas. Y decime, le pregunté, como te pusieron tus tatas pués?! Y me dice el muy cerote todo como con pena...Juan Caca. No pude contener medio cagarme de la risa, pero le dije, No jodás, con ese nombre yo haría lo mismo y hace años me lo hubiera cambiado. Pero decime, proseguí, cómo te vas a poner? Y me contesta todo contento y emocionado como sabiendo que ya faltaba poco para lograr procesar su nueva identidad...José Caca!. Qué cólera me dió, por la gran puta, ganas de darle verga con un garrote me dieron. Lo único que pude hacer fue recomendarle: Mirá güey por qué no aprovechás de una sola vez y te agregás de segundo nombre Guanaco y por lo menos le clavás una tu tilde a tu apellido para que crean que sos primo del cerote ese que jugaba en ese equipito mierda del Real. Quién quita y terminás jugando en la Meyor Li Soker representando honorablemente al país, le dije, soplándote los güevos como Deys Arce o Mauricio Jondred Faiers. Hey!, de plano, me contesta todo apendejado agarrando papel y lápiz y poniéndose a escribir. Me muestra el papel chuco y me dice, Sos paloma! me llega cómo se ve escrito! Ahorita se lo doy al juez para que me lo copie exacto. Enseñá! le dije yo, y leyendo el papel veo que había escrito, José Guanaco Cáca... Mmm, le dije yo, ya la hiciste!, y es que sos todo un guanaco de verdad, ni la Trinidad Divina del Número 10 te puede alivianar más, finalizé arrepentido que me terminé de cagar en el muy cerote. Este hijueputa no le puso coco a las esbrújulas, las consonantes y las abudas de la escuela, pensé yo. Y por pendejo ya no le dije nada, uno anda queriendo hacer el bien pero con estos guanacos de mierda es por gusto y mejor dejé que comiera mierda.
El otro gran güevo fue decidirme por mi nuevo apellido y estaba decidido a no cometer una cagada como Juan Caca. Ya San Simón Tepezcueloyo Conchángel, mi santo patrono iluminante, hace las cosas para que aprienda uno, pensé. Pero siento que en esto valió la pena un par de pastillas Testitón que compré para que el cerebro me ayudara a pensar. Dije yo, Nombre, si mi apellido tiene que representar al salvadoreño tradicional por excelencia, al autóctono y nato jugador de futbol internacional como el Mágico, un líder disciplinado y sobrio pues, y por sobre todo al nuevo pensador y escritor que aunque un poco contra mis instintos sementales me he convertido. Las Testitón me hicieron entrar en un gran transe alucinante y de pronto en un sueño vi como un vergo de animales con síntoma de rabia cuscatecla y raíz cultural pipil venían pegándome una gran guinda tratando de morderme el sereguete. Hmm, dije yo en la más alta rama del copete del éxtasis pedal, esta es la revelación que me envía la Trinidad Divina del Número 10, no hay ninguna duda! En el sueño vi garrobos carreriándome del tamaño de chanchos rosados de granja en engorde, iguanas que parecían lagartos del Cuco de los que se quebraba mi tata con el .222 famoso cuando era guardabosques del manglar del Icacal, lagartos que parecían el dinosaurio ese que ataca Nueva York en una película gringa que da un gran culío, se me dejaba venir encima un cuzuco hijueputa que parecia la elefanta esa que se murió de dolor de estómago en el zoológico por hartarse dos millones de bolsas vacías de churros Diana, un conejo vaquero sin cola con orejas del tamaño y forma de las de Topo Yiyo, un sapo gigante que en vez de quedar aplastado como decoración artesanal artística a media pavimentada le aventaba ligas de leche a carros y tractores que explotaban de un cerotazo como granos de po-korn en cacerola para güevos picados, un perico enorme que se hartaba y tragaba cocos de un solo picotazo, una lora multicolor ciclista campeona del mundo que recitaba estridentemente la liturgia del desfile de Semana Santa de la iglesia El Carmen de Santa Tecla, un zope del tamaño de los erbus de Taca que se repostaba entre las piedras de la puerta del diablo a rapiñarse todos los drogos en estado de parálisis y putrefacción mental, y por último un hijueputa de animal que no pude reconocer, que hizo que me cagara en los calzones, que parecía chucho grandanés con las chorejas recortadas en forma de cachos, que cambiaba de color entre blanco y negro y diceverza, creo que era el mismo cadejo. Pero con todo y esto, ninguno me pudo atrapar porque corría y corría como que huía de los fantasmas reencarnados de los huerfanitos o sea la extinta Guardia Nacional, hasta que ya entrada la noche logré llegar hasta el bosque de los Pericos cerca de la Escuela Militar en donde de un brinco me encaramé a un palo bien alto tipo ceibón en retoño.
Hasta ahí fue donde las criaturas finalmente dejaron de joderme la mente y me di cuenta que era noche de luna llena y que estaba por salir. Esto me hizo ponerle coco a que todo lo que importa en la vida es el momento presente, el pasado ya valió verga, y el futuro quien sabe y decidí que iba a escribir sobre esto, solo que no supe decir a quién putas le mandaría esta nueva sapiencia que he adquirido. Comprendí que mi nuevo apellido vendría de un animal originario del país. No podía ser de una planta o árbol porque eso sería muy sin gracia y además aquí nos hartamos hasta la flor nacional, la flor de izote, a pesar que es toda amarga. Tendría que no ser amarga, como la Pilsener. En eso estaba cuando me di cuenta como por arte de magia que el palo al que me había subido era de marañon japonés y que estaba cargado de fruto, del que ahora las viejas tacuaches dan a cora en el mercado o a tres por el dólar. Una mierda como está de locos la economía en este puto país si antes me daban una bolsa llena por una suegra pues. Pero habiéndole agradecido a mi santo patrón y protector, San Simón Ventoso Carmáicol, le entré con ganas a hartarme el palo entero. Como a la media hora yo solito ya parecía tandada de pericos pegando unas grandes cagadas de churria desde tres metros de alto, palo arriba; no eran ni mierda las chicharras, que yo creo que los grillos creyeron que el invierno ya había llegado.
En eso estaba cuando una voz ronca a la par me dijo de repente, Hey, loco..., y casi me desculo de la rama en que estaba. Voltié a ver y solo vi dos chibolas de cristal que desaparecían cada cierto tiempo dilatadamente. La vieja, dije yo, ya llegaron los extraterrestres, pero en eso, con la luz de la luna que ya había salido, se me acostumbró la vista y voy viendo que un hijueputa tecolote estaba a la par mía. Ajá?, le dije yo, que te pasa pues? para medio aparentar que no me estaba cagando, pero ahora del miedo. Mirá chavo, me dijo siempre con su voz ronca y pausada, yo me llamo Sabio Buho, no creas que esto es cosa del destino, sino que el universo ha tergiversado y me ha encargado de venir a bautizarte esta noche porque has encontrado la verdad y tenés todo el derecho de ser libre de aquí en adelante. Ah!, que vergón!, le dije yo aliviado que no me iba a poner a mamar o algo así. Y continuó diciéndome: Has encontrado tu don y de hoy en adelante tu nombre va a ser don Joel Salvador Tecolote. Tecolote va a ser tu apellido porque ahora sos como yo, un maestro, un pensador, un amante sabio de la sabíduría, un filósofo, un místico que hace los frijoles con buena cantidad de ajo, lo que quiere decir que le ponés sabor a la vida pues. Yo creo que nos entendemos, vea? Ah?, simón!, le dije yo, aparentando que ya no me temblaban las patas y que no me ardía el culo de la cagazón. Y entonces qué tengo que hacer Sabio Buho?, le pregunté como siguiéndole el hilo. Primero agarrá dos matas de huerta de esas que están a tu derecha y limpiate bien ese culo, me contestó, y sacando dos limones de su bolsa me dijo: Luego con estos dos limones te lavás bien las manos porque para los que encontramos la verdad, la limpieza es primordial y esencial. Mañana, continuó, vas donde el juez que te está siguiendo el juicio de identidad y le llevás una bolsa llena de estos marañones japoneses. Él ya va a saber qué hacer a partir de ahí y a los dos días vas a tener la resolución para que vayás a sacar tu nuevo DUI.
Creo que es todo lo que tengo que decirte, dijo Sabio Buho ya como finalizando, pero tengo que recordarte que ahora tenés una nueva responsabilidad muy pesada sobre tus hombros y es sacar a todos tus conciudadanos del engaño y de la opresión de creer que son guanacos. No debés forzar nada, cada quién debe ir entendiendo la verdad por si mismo, cada quién tiene que ir entendiendo que no es el tonto que Suconsiente está convencido que es, pero tenés que ser un guía, y un punto de apoyo para aquellos en dificultades para despertar y ver con los propios ojos la realidad tal cual es. Ah!, le dije yo, como el farolito que le sirve al bolo para arrimarse cuando ya no controla la sirindanga y está a punto de zopiar y pegarse un putaso de bruses en el piso. Hmm?, más o menos, me dijo, pero ya estás agarrando la onda. Así que ya me voy, me dijo torciendo toda la cabezota horizontalmente y viendo con profundidad a lo lejos, tengo que ir a platicar con una mi tecolota al otro lado del bosque. No te doy la mano, porque las tenés chucas pero te deseo toda la suerte y la mente de los tecolotes. Shalom, me dijo Sabio Buho, y de un brinco solió volando con estilo y porte de Batman hasta desaparecer en la oscuridad de la noche. Como me tenía bien dormido, yo quize hacer lo mismo detrás de él y me pegué un vergazo en el suelo que no sé como no me quebré el culo. Entonces sobándome las nalgas no más agarré un vergo de marañones japoneses para el juez, unos cuantos más para alguna tecolota por ahí, y me largué.
Así pues la historia de como encontré mi nueva identidad y del porqué yo no soy guanaco. Y de cómo estoy ayudando a crear un avivamiento despertado en la gente agüitada y vacilada de mi país. La realidad siempre es la misma, pero ahora ya no me molesta, porque ya no soy guanaco, sino que ahora ya estoy en la jugada, y dando el ejemplo, otros van a lograr poner quieto a Suconsiente. Ahora yo soy un nuevo ser encandilado trascendental que le hace güevos a la vida y por sobre todo ayudo a otros a que se espulguen internamente y se sacudan a Suconsiente si los está agüevando. Me he vuelto a encontrar. He despertado. Yo NO soy Guanaco. Soy Tecolote.